Analíticas

ALT alta en el perro: una lesión del hígado, no un fallo

La ALT avisa de células del hígado que pierden su contenido, no de un hígado que funcione mal. Esa diferencia cambia la lectura de toda la analítica del perro.

Una ALT alta en el perro indica que células del hígado han dejado escapar su contenido a la sangre, así que es un marcador de lesión celular y no de función hepática. La altura de la cifra refleja cuántas células se han dañado hace poco, no la capacidad del hígado para hacer su trabajo, que se mide con otros parámetros.

Qué mide este marcador

La ALT, también escrita ALAT o GPT, es una enzima alojada dentro de las células del hígado. Mientras esas células están intactas, la enzima se queda dentro. Cuando una célula se daña o su membrana se vuelve permeable, la enzima pasa a la sangre, donde el laboratorio la mide. El resultado mide, por tanto, una fuga.

Esta es la distinción que casi nadie explica: la ALT es un marcador de lesión, no un marcador de función. Dice que algunas células han sufrido hace poco. No dice nada de lo que el hígado sabe hacer todavía, es decir, fabricar proteínas, gestionar los azúcares, neutralizar desechos, producir bilis. Hay dos situaciones que lo enseñan bien. Un perro puede tener una ALT muy alta después de una agresión brusca y un hígado que todavía trabaja correctamente. Al contrario, un hígado antiguo, fibrosado, en el que quedan pocas células capaces de dejar escapar la enzima, puede dar una ALT apenas alterada aunque la función esté claramente deteriorada.

Qué exploran los veterinarios cuando el valor sale del rango

Por frecuencia aproximada, no por gravedad.

  • Reacción del hígado a un problema situado en otro sitio. Es la causa más frecuente. El hígado recibe toda la sangre que viene del intestino y reacciona a una pancreatitis, a una enfermedad digestiva, a una infección, a un foco dental, a una insuficiencia cardiaca, a una enfermedad endocrina.
  • Medicamentos en curso o recientes. Fenobarbital, corticoides, antiinflamatorios no esteroideos, algunos antifúngicos y antiparasitarios, además de complementos alimenticios.
  • Sustancias tóxicas ingeridas. Xilitol, setas, cianobacterias de aguas estancadas, algunas plantas, medicamentos humanos entre ellos el paracetamol, alimentos enmohecidos.
  • Enfermedades hepáticas crónicas del perro, entre ellas las hepatitis crónicas y la acumulación de cobre, más frecuentes en ciertas razas como el Bedlington terrier, el Labrador, el Dóberman, el Cocker inglés y el West Highland white terrier.
  • Enfermedades endocrinas y metabólicas: hiperadrenocorticismo, diabetes mellitus, trastornos de los lípidos.
  • Origen muscular. Un daño muscular importante también sube la ALT; la CK permite detectarlo.
  • Anomalías vasculares del hígado, sobre todo los shunts, a menudo con una ALT moderadamente alta en un perro joven.
  • Masas hepáticas, benignas o no.

El contexto pesa tanto como la lista. La edad del perro, su raza, lo que haya podido tragar, los productos recibidos estas últimas semanas y la existencia de una analítica anterior orientan a menudo más rápido que la propia cifra. Un perro de dos años y un perro de doce con la misma ALT no llevan al mismo razonamiento.

Qué no dice este valor por sí solo

Una ALT aislada no permite nombrar una causa, ni fechar el problema, ni evaluar la gravedad. Lo que se lee con ella:

  • Albúmina, urea, glucosa, colesterol, bilirrubina. Son los marcadores que se acercan a la función, y son ellos los que preocupan cuando se desvían.
  • Ácidos biliares antes y después de la comida, o amoniaco en sangre. Las verdaderas pruebas de función, que se piden cuando la pregunta se plantea de verdad.
  • FA y GGT, que orientan hacia las vías biliares más que hacia las células.
  • CK, para descartar un origen muscular.
  • Hemograma y plaquetas, tiempos de coagulación cuando se plantea una intervención.
  • Ecografía abdominal, que muestra la estructura del hígado, la vesícula, los vasos, el páncreas.

La enzima desaparece de la sangre en unos días cuando la agresión se detiene. Eso quiere decir que una determinación refleja sobre todo lo que ha pasado hace poco, y que una cifra que sigue alta semana tras semana describe un fenómeno todavía activo. La cinética cuenta, por tanto, más que el valor. Una determinación repetida a las pocas semanas dice si el fenómeno se apaga, se estanca o avanza. Y el rango impreso en tu informe depende del laboratorio y del analizador utilizados, así que compara siempre resultados obtenidos con el mismo método.

Cuándo acudir al veterinario sin esperar

Ingestión conocida o probable de un tóxico o de un medicamento humano, aunque el perro esté bien. Color amarillo en las encías, en el blanco del ojo o en el interior de las orejas. Vómitos repetidos, rechazo del alimento más allá de veinticuatro horas, apatía marcada. Abdomen hinchado o doloroso. Sangrados, hematomas espontáneos, heces negras. Desorientación, comportamiento extraño, convulsiones. Cachorro o perro joven con el crecimiento ralentizado.

Las preguntas que conviene hacer a tu veterinario

  1. ¿Esta ALT refleja un daño del propio hígado, o una reacción a otra cosa que estáis buscando por otra vía?
  2. ¿Qué parámetros de función hepática tenemos, y cuáles faltan?
  3. ¿Entre lo que recibe mi perro, medicamentos y complementos incluidos, hay algo que pueda explicar este valor?
  4. ¿En cuánto tiempo hay que repetir el control, y qué evolución os haría cambiar de idea?
  5. ¿Una ecografía o un estudio más profundo del hígado aportaría información que la analítica de sangre no da?

Preguntas frecuentes

¿Una ALT alta significa que el hígado de mi perro está fallando?

No, son dos preguntas distintas. La ALT dice que se han dañado células hepáticas; la capacidad de trabajo del hígado se juzga con la albúmina, la urea, el colesterol, la glucosa, la bilirrubina y pruebas de función como los ácidos biliares. Un hígado muy dañado puede seguir funcionando, y un hígado cansado desde hace tiempo puede dar una ALT poco elevada.

¿Cuanto más alta es la cifra, más grave es?

No de forma proporcional. Un valor muy alto en un daño brusco puede bajar en unos días, mientras que un valor moderadamente alto que persiste durante meses preocupa más. Es la repetición de la determinación la que da el sentido.

Mi perro ha tragado un producto sospechoso y tiene la ALT alta, ¿qué hago?

Contacta sin esperar con un veterinario o con un servicio de urgencias veterinarias, aunque el perro parezca normal. Algunas intoxicaciones, entre ellas el xilitol, setas y plantas, producen daño hepático que se manifiesta con retraso. Llévate el envase o una foto de lo que ha ingerido.

¿Hay que repetir la analítica y cuándo?

Repetir el control casi siempre resulta útil, porque la tendencia orienta mejor que la cifra aislada. El veterinario elige el intervalo según el estado del perro, el resto de la analítica y las pistas que quiere descartar.

Esta ficha explica y orienta. No constituye un diagnóstico y no sustituye una consulta veterinaria. Se publica en versión preliminar y se firmará en cuanto la valide un veterinario.

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