Cuidado y pelaje
Gato que pierde pelo: la prueba que hacer antes de preocuparse
Cómo saber si el pelo de tu gato se cae o si él mismo lo rompe a lametones, y qué implica cada uno de los dos casos antes de pedir cita con el veterinario.
La pregunta detrás de la pregunta
Un gato pierde pelo todo el año. La verdadera pregunta no es la cantidad de pelo en el sofá, es saber si el pelo se cae o si el gato lo arranca.
Esa distinción lo decide todo, y se hace en casa, sin material. Pasa la mano a contrapelo en una zona despoblada y mira después la piel y los pelos que quedan.
Si los pelos tienen el extremo neto, como cortado a ras, el gato los rompe a lametones. El lamido del gato es una lima: su lengua está cubierta de ganchos queratinizados que arrancan el pelo a ras. Muchos dueños jurarían que su gato no se lame, porque un gato se lame de noche y se esconde para hacerlo.
Si los pelos vuelven a crecer en punta fina y la piel muestra costras, rojeces o zonas en carne viva, la caída es algo distinto de un acicalado excesivo.
Qué provoca una pérdida de pelo real
Las pulgas van muy por delante. No porque sean suciedad, porque pican. Un gato alérgico a la saliva de pulga se despuebla la parte baja del lomo, la base de la cola y la cara posterior de los muslos, y una sola picadura basta para desencadenar la crisis. Los gatos de piso están afectados: las pulgas suben en la ropa. La zona afectada es en sí misma una pista, porque se corresponde con el sitio donde la pulga se mantiene de preferencia.
Las alergias alimentarias y ambientales vienen después. Afectan más bien a la cabeza, al cuello y al abdomen.
Los parásitos de la piel, entre ellos la tiña, dan placas redondas que se extienden. La tiña se transmite a las personas, y es especialmente frecuente en el gatito y en el gato que viene de una protectora o de un criadero.
Las enfermedades internas cambian el pelo antes de cambiar el resto. Un hipertiroidismo, una diabetes, una enfermedad renal vuelven el pelaje apagado, quebradizo, ralo. En un gato de más de siete años que se despuebla sin rascarse, la pista hormonal merece una analítica de sangre.
Por último, un gato que se lame hasta la piel sin lesión y sin parásitos puede estar en estrés. Es un diagnóstico que se establece en último lugar, después de descartar el resto, nunca el primero. Una mudanza, un animal nuevo, un arenero cambiado de sitio bastan.
Qué no sirve de nada
Cambiar de pienso al azar, sin un plan de prueba, no demuestra nada y hace perder semanas. Una dieta de eliminación seria dura como mínimo de seis a ocho semanas con un único alimento, sin premios, y termina con una reintroducción para confirmarla.
Los complementos a base de aceites no reparan un pelaje dañado por una enfermedad hormonal o por las pulgas. Ayudan a que un pelo sano siga sano, que es otra historia.
Un champú calmante alivia una piel irritada. No trata ni las pulgas ni una alergia.
Lo que conviene tener a mano antes de la consulta: desde cuándo, qué zonas, si el gato se rasca delante de ti o no, qué ha cambiado en casa, la fecha del último antiparasitario y su nombre exacto, y si otro animal o una persona de la casa se rasca también.
Cuándo acudir al veterinario sin esperar
Placas en carne viva, costras que supuran, olor. Pérdida de pelo que se extiende en unos días. Gato que adelgaza o bebe más al mismo tiempo. Zonas redondas y despobladas en un gatito, o picor en una persona de la casa. Gato que se automutila la piel.
Preguntas frecuentes
Mi gato vive en un piso, ¿son posibles las pulgas?
Sí. Las pulgas suben en la ropa y en los zapatos. Una alergia a la saliva de pulga se desencadena con una sola picadura, y afecta típicamente a la parte baja del lomo, a la base de la cola y a la cara posterior de los muslos.
¿Cambiar de pienso puede resolver el problema?
No al azar. Una dieta de eliminación seria dura de seis a ocho semanas con un único alimento, sin ningún premio, y termina con una reintroducción para confirmarla. Cambiar de marca al azar hace perder semanas sin demostrar nada.
¿Puede el estrés explicar una pérdida de pelo?
Sí, pero es un diagnóstico que se establece en último lugar, después de descartar los parásitos, las alergias y las enfermedades hormonales. Nunca el primero.
Esta ficha explica y orienta. No constituye un diagnóstico y no sustituye una consulta veterinaria. Se publica en versión preliminar y se firmará en cuanto la valide un veterinario.
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