Analíticas

Orina de perro amarilla oscura, roja o turbia, qué indica el color

Orina de perro amarilla oscura, amarillo flúor, roja o turbia y olor a amoniaco: de qué depende el color, qué valora el veterinario y cómo recogerla bien.

El color de la orina depende antes que nada de su concentración: una orina amarilla oscura es casi siempre una orina concentrada, la de un animal que ha bebido poco o que pierde agua, mientras que una orina siempre clarísima en un animal que bebe mucho es la señal que más atención merece. Los tonos que la concentración no explica abren otras vías: rojo o rosado para sangre o hemoglobina, marrón oscuro color té para mioglobina, naranja o marrón verdoso con espuma amarilla para bilirrubina, amarillo flúor casi siempre por un simple suplemento de vitaminas del grupo B. A ojo no se puede distinguir nada de esto: hacen falta una tira reactiva, la densidad medida con refractómetro y la lectura del sedimento urinario. Un olor fuerte a amoniaco indica por lo general una orina concentrada o que ha quedado al aire, no una enfermedad.

De qué depende el color de la orina

El color de la orina depende antes que nada de lo concentrada que esté. Cuando el riñón retiene agua, el líquido emitido va cargado de pigmentos, sobre todo urocromo, y el tono pasa del amarillo intenso al ámbar. Un animal que acaba de beber mucho o que come comida húmeda produce una orina casi transparente sin que haya nada detrás. El mismo perro puede mostrar dos colores muy distintos en un solo día: la orina de la mañana, tras una noche sin beber, es la más oscura.

Una orina amarilla oscura es casi siempre una orina concentrada: un animal que ha bebido poco, que ha corrido con calor, que vomita o que tiene diarrea. Lo que informa no es una micción aislada sino que persista: una orina oscura varios días seguidos en un animal que bebe con normalidad no pesa igual que una orina oscura tras un paseo largo de verano.

La señal contraria suele pasar desapercibida aunque merece más atención. Una orina siempre clarísima, como agua, en un animal que bebe mucho y pide salir de noche, significa que la orina ya no se concentra. Es esa situación, y no la orina oscura, la que lleva con más frecuencia al veterinario a pedir una densidad urinaria, una analítica de sangre y la búsqueda de glucosa.

Los colores que la concentración no explica, y qué valora el veterinario

Algunos tonos no dependen del agua que se ha bebido. Ninguno se puede interpretar a ojo, y cada uno abre una vía distinta.

Rojo, rosado o color caldo de carne: puede ser sangre en la orina, o hemoglobina libre cuando los glóbulos rojos se destruyen en la circulación. Ambos casos tienen el mismo aspecto y solo se distinguen en el laboratorio, sobre el sedimento urinario tras centrifugar. En una perra sin esterilizar, un flujo vulvar también puede teñir la muestra recogida.

Marrón oscuro, color té o cola: hace pensar en la mioglobina, el pigmento del músculo que pasa a la orina tras una lesión muscular, o de nuevo en hemoglobina.

Amarillo muy oscuro que tira a naranja o a marrón verdoso, a veces con espuma amarilla al agitar el bote: orienta hacia la presencia de bilirrubina, y con ella al hígado, las vías biliares y la destrucción de glóbulos rojos. Aquí la diferencia de especie importa: en el perro una bilirrubinuria leve puede aparecer sin enfermedad, sobre todo en orina concentrada y en machos, mientras que en el gato cualquier bilirrubina en orina se considera anormal.

Amarillo flúor, amarillo vivo casi fosforescente: muy a menudo un suplemento vitamínico, en particular vitaminas del grupo B, cuyo exceso se elimina por la orina. Es benigno y es la explicación más frecuente en un animal por lo demás normal.

Turbia: cristales, células, moco, o una muestra recogida del suelo. Una orina turbia no está necesariamente infectada, y una orina limpia no descarta una infección.

Qué dice y qué no dice el olor

Un olor fuerte a amoniaco corresponde casi siempre a una orina concentrada, o que ha quedado al aire: la urea se degrada en amoniaco, de ahí el olor penetrante de una alfombra o un arenero impregnados desde hace horas. Un olor claramente desagradable junto con micciones frecuentes, escasas y dolorosas orienta hacia una infección urinaria, pero solo un análisis de orina con cultivo lo establece. Un olor dulzón o a manzana se refiere cuando hay glucosa o cuerpos cetónicos en la orina. El gato macho sin castrar tiene una orina de olor muy intenso por razones hormonales, sin ninguna relación con una enfermedad.

Recoger una orina que sirva

Muchos análisis se pierden antes del laboratorio. Una orina recogida del suelo, de la grava o de la hierba está contaminada por bacterias y restos: ni el sedimento ni el cultivo sirven. Use un recipiente limpio y seco, o en el gato un arenero vaciado y lavado o un sustrato no absorbente. Recoja preferiblemente por la mañana y lleve la muestra a la clínica en menos de dos horas, y si no, guárdela en la nevera: más allá de ese plazo se forman cristales en el bote y las bacterias se multiplican.

Lo que el color no dice por sí solo

Ningún color señala una enfermedad, y una orina de aspecto totalmente normal no descarta nada: una pérdida de proteínas, glucosa en orina o una enfermedad renal incipiente no se ven. El color sirve para poner en marcha una prueba, no para sustituirla. Una tira reactiva, la densidad con refractómetro, la lectura del sedimento y, según el contexto, el cociente proteína creatinina en orina o el hematocrito aportan lo que el ojo no aporta. Y quien puede unir todo eso es el veterinario colegiado que examina a su animal.

Cuándo acudir sin esperar

Un perro o un gato que hace fuerza para orinar sin expulsar nada, que vuelve una y otra vez al arenero o al jardín sin resultado, o que ha dejado de orinar por completo, debe verse de inmediato, de noche si hace falta: en el gato macho la obstrucción urinaria pone en juego la vida del animal en pocas horas. También una orina roja o color vino de Oporto, un abatimiento con vómitos, un abdomen tenso y doloroso o unas mucosas pálidas o amarillas son motivo de urgencia, sin esperar el resultado de un análisis.

Preguntas para su veterinario

  1. ¿Este color se explica simplemente por una orina concentrada?
  2. ¿Conviene buscar sangre o hemoglobina en el sedimento urinario?
  3. Mi animal toma un suplemento o un medicamento, ¿puede teñir la orina?
  4. ¿Se ha medido la densidad con refractómetro, y sobre qué muestra?
  5. ¿Cómo recojo bien la próxima orina y en cuánto tiempo debo llevarla?

Preguntas frecuentes

¿Por qué la orina de mi perro huele a amoniaco?

En la gran mayoría de los casos la orina huele fuerte porque está concentrada, o porque ha quedado al aire: la urea que contiene se degrada en amoniaco, y eso explica el olor penetrante de una alfombra o de un arenero impregnados desde hace horas. Un perro que ha bebido poco, que ha corrido con calor o que ha pasado la noche sin acceso al agua emite por la mañana una orina oscura y olorosa, sin que eso indique una enfermedad. La lectura cambia cuando aparecen otros signos: micciones frecuentes y dolorosas, cantidades pequeñas, gotas de sangre, lamido, escapes en casa. En ese caso un análisis de orina con cultivo es el único modo de saber si hay una infección, porque el olor no lo dice.

¿Es preocupante que mi perro tenga la orina amarilla oscura?

Lo habitual es que una orina amarilla oscura sea simplemente una orina concentrada, la de un perro que ha bebido poco, que ha andado mucho con calor o que acaba de pasar la noche. Lo que cuenta no es una micción aislada sino la duración: una orina oscura varios días seguidos en un animal que bebe con normalidad, o acompañada de vómitos, diarrea, falta de apetito y abatimiento, merece una consulta. El color también debe hacer reaccionar si tira a naranja o a marrón verdoso, o si al agitar el bote aparece espuma amarilla, porque eso hace pensar en bilirrubina. Una tira reactiva y la densidad medida con refractómetro separan esas situaciones en unos minutos en la clínica.

¿Por qué la orina de mi perro es amarillo flúor?

Un amarillo muy vivo, casi fosforescente, suele estar relacionado con un suplemento vitamínico, en especial con vitaminas del grupo B, cuyo exceso el organismo elimina por la orina. Es benigno, aparece a menudo en los días siguientes al inicio de un suplemento o de un alimento enriquecido, y desaparece al retirarlo. Revise la composición de lo que recibe su perro, suplementos, premios funcionales, alimento cambiado hace poco, y dígalo en la consulta. Un amarillo flúor en un perro que come, bebe y orina con normalidad no pesa igual que un amarillo oscuro que tira a naranja en un perro abatido, que sí debe examinarse.

¿Por qué la orina de mi perro deja manchas amarillas en el césped?

No es un problema de salud sino una cuestión de química del suelo. La orina aporta de golpe, en unos pocos centímetros cuadrados, mucho más nitrógeno del que la hierba puede absorber, por eso las briznas se queman en el centro de la mancha mientras el anillo exterior, con una dosis más baja, se vuelve más verde. El volumen cuenta tanto como la concentración, y por eso las manchas son más visibles en las hembras y en los perros que vacían la vejiga en un solo sitio. Lo que funciona es regar la zona en abundancia en los minutos siguientes, o acostumbrar al animal a una esquina de grava o de corteza. Los suplementos que se venden contra las manchas de orina actúan en el fondo haciendo que el animal beba más, es decir diluyendo; cambiar la composición de la orina para salvar un césped no es un objetivo razonable, y cualquier producto de ese tipo se comenta con el veterinario antes de darlo.

Esta ficha explica y orienta. No constituye un diagnóstico y no sustituye una consulta veterinaria. Se publica en versión preliminar y se firmará en cuanto la valide un veterinario.

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