Analíticas
Densidad urinaria en el perro, valores y por qué no hay una norma
La densidad urinaria del perro y del gato, por qué ningún valor es una norma, qué explora el veterinario y cómo se lee con la urea y la creatinina.
Qué mide la densidad urinaria
La densidad urinaria compara el peso de la orina con el del agua pura: cuantas más sustancias disueltas contiene, sales, urea, a veces glucosa, más sube la cifra. Se escribe sin unidades, alrededor de 1,0 y unos decimales, y en los informes aparece como densidad, DU o USG. No describe una enfermedad sino el trabajo del riñón, que concentra la orina cuando al organismo le falta agua y la diluye cuando el animal ha bebido mucho.
Por qué no existe un valor normal de densidad urinaria
La IRIS, la sociedad científica internacional de referencia sobre la enfermedad renal del perro y del gato, escribe que cualquier valor de densidad urinaria puede ser normal, porque todo depende del estado de hidratación del animal en el momento de recoger la orina. La amplitud fisiológica es enorme, de 1,001 a más de 1,075 en el perro y más de 1,085 en el gato, y la IRIS señala en algunos perros variaciones del doble o del triple en dos horas.
En un animal normalmente hidratado los valores suelen situarse en torno a 1,015 a 1,045 en el perro y a 1,035 a 1,060 en el gato, según la IRIS y los laboratorios de diagnóstico veterinario. Son órdenes de magnitud indicativos y no normas, y solo el intervalo que eventualmente figura impreso en su informe permite situar un resultado. El gato concentra bastante más que el perro: un valor corriente en un perro resultaría bajo en un gato.
El momento de la recogida lo cambia todo, por tanto. La primera orina de la mañana, después de una noche sin beber, es la más concentrada, y suele ser la que pide el veterinario. Varios tratamientos diluyen además la orina por construcción: la fluidoterapia aporta agua en exceso, un diurético obliga al riñón a eliminarla, los corticoides aumentan la sed y el volumen de orina. En un animal con fluidoterapia o tratado así, una densidad baja ya casi no informa sobre la función renal.
Qué explora el veterinario cuando la orina está poco concentrada
No es el valor solo lo que llama la atención, es una asociación. Un riñón que funciona debe concentrar la orina cuando al organismo le falta agua: si el animal está deshidratado, o si su urea y su creatinina en sangre están altas, y la orina sigue poco concentrada, esa contradicción es la información verdadera, y es ahí donde el veterinario continúa. La zona intermedia, en la que la orina no está concentrada ni francamente diluida, alrededor de 1,008 a 1,012, se llama isostenuria y se vigila de forma especial.
El motivo de consulta más frecuente detrás de este análisis es el animal que bebe mucho y orina mucho. Las causas posibles no afectan solo al riñón: glucemia, hormonas, útero en una hembra sin esterilizar, calcio, hígado. La densidad sirve entonces para saber en qué dirección buscar, no para decidir, y se lee junto con el sedimento urinario, la urea, la creatinina y el SDMA.
El cociente proteína creatinina en orina, el otro número del informe
El cociente proteína creatinina en orina, abreviado UPC, relaciona la proteína que se pierde por la orina con la creatinina urinaria, lo que corrige el efecto de la dilución. A diferencia de la densidad, sí tiene umbrales. Por debajo de 0,2 el animal se considera no proteinúrico en las dos especies. Por encima, el esquema de la IRIS distingue una zona límite y una proteinuria franca, y el umbral cambia según la especie: en el perro la zona límite va de 0,2 a 0,5 y la proteinuria empieza por encima de 0,5, en el gato la zona límite va de 0,2 a 0,4 y la proteinuria por encima de 0,4. Un cociente de 0,45 no se lee igual en las dos especies. Solo es interpretable si el sedimento urinario está tranquilo, sin infección, sangre ni inflamación, y se confirma en dos o tres muestras separadas unas dos semanas.
Qué no dice este valor por sí solo
Una densidad urinaria aislada no permite ninguna conclusión, ni tranquilizadora ni preocupante: una orina concentrada no descarta una enfermedad del riñón, y una orina diluida en un animal que ha bebido mucho no demuestra nada. La tira de orina lleva a menudo una casilla de densidad, pero esa casilla no es fiable en el perro y el gato porque se desarrolló para orina humana. El instrumento adecuado es el refractómetro veterinario, con escalas distintas para perro y gato: la misma muestra leída en la escala equivocada da una cifra falsa. Solo el veterinario que examina a su animal puede relacionar esta cifra con lo que observa.
Cuándo acudir sin esperar
Un animal que hace fuerza para orinar sin emitir nada, o que no ha orinado desde hace varias horas, en particular un gato macho, es una urgencia inmediata. Acuda también el mismo día a un veterinario colegiado si la orina es roja o marrón, si hay vómitos repetidos con abatimiento y rechazo del agua, encías pálidas o secas, sed excesiva con pérdida rápida de peso, o dolor abdominal, sin esperar el resultado de un análisis.
Las preguntas que conviene hacer al veterinario
- ¿Estaba mi animal correctamente hidratado en el momento de la toma de muestra?
- ¿La orina analizada era la de la mañana, y cómo se recogió?
- ¿Se midió la densidad con refractómetro, en la escala de su especie?
- ¿Cómo se combina esta cifra con la urea, la creatinina y el SDMA de mi animal?
- ¿Puede explicar este resultado un tratamiento en curso, fluidoterapia, diurético o corticoide?
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la densidad urinaria normal en el perro?
No hay una norma en el sentido habitual. La IRIS, la sociedad científica internacional de referencia sobre la enfermedad renal del perro y del gato, escribe que cualquier valor puede ser normal según el estado de hidratación del animal en el momento de la recogida. En un perro normalmente hidratado los valores suelen situarse en torno a 1,015 a 1,045, y en el gato en torno a 1,035 a 1,060, pero son órdenes de magnitud indicativos y no límites que haya que respetar. Solo vale el intervalo que eventualmente figura en su informe, ligado al método del laboratorio, y ni siquiera ese basta para juzgar el resultado.
¿Qué significa una densidad urinaria baja en el perro?
Por sí sola no significa nada. Un perro que bebe mucho, que come alimento húmedo, que recibe fluidoterapia, un diurético o corticoides produce normalmente orina diluida, y su riñón no tiene culpa. Lo que llama la atención del veterinario es la combinación de orina poco concentrada con un animal deshidratado o con urea y creatinina altas en sangre, porque un riñón que funciona debe concentrar la orina cuando al organismo le falta agua. Esa contradicción lleva a seguir explorando, nunca a concluir con la cifra de densidad sola.
¿Qué diferencia hay entre el perro y el gato en la densidad urinaria?
El gato concentra la orina bastante más que el perro, y esa diferencia de especie cambia la lectura del resultado. En animales normalmente hidratados el orden de magnitud indicativo es de unos 1,015 a 1,045 en el perro frente a 1,035 a 1,060 en el gato, y la amplitud fisiológica supera 1,075 en el perro y 1,085 en el gato. Un valor que pasaría inadvertido en un perro puede ser bajo en un gato. Por eso los refractómetros veterinarios tienen dos escalas distintas, una para cada especie.
¿La tira de orina mide la densidad de forma fiable?
No. La casilla de densidad de las tiras de orina se desarrolló para orina humana y no es fiable en el perro y el gato. El instrumento adecuado es el refractómetro veterinario, con escalas distintas para las dos especies, y es el que da el valor que figura en un informe bien hecho. La tira sigue siendo útil para otros parámetros, proteínas, sangre, glucosa y pH, pero la densidad se mide de otro modo, y un resultado de tira no debe compararse con un resultado de refractómetro.
Esta ficha explica y orienta. No constituye un diagnóstico y no sustituye una consulta veterinaria. Se publica en versión preliminar y se firmará en cuanto la valide un veterinario.
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